lunes, 29 de diciembre de 2008
domingo, 28 de diciembre de 2008
domingo, 21 de diciembre de 2008
Por ti

Te lo tenía que dedicar hoy, lo sabes. Aunque siempre tenemos pequeños problemas de comunicación, sé que estamos intentando mejorarlos, je je. He de decir que siempre estas ahí, y una vez más, hoy me lo has demostrado. Por fin siento la suficiente confianza para contarte las cosas. No ha sido cosa tuya, siempre ha sido algo mío, que me impedía abrirme a ti.
Así que tenía que dedicarte una entrada. Porque te quiero y porque eres un gran apoyo.
GRACIAS.
lunes, 15 de diciembre de 2008
Volvemos al miso punto

¿Realmente nos movemos? Antes recordaba los momentos en los que estábamos bien, y éramos felices. Ahora ya sólo me parecen espejismos.
Hace tiempo que dejé de declararte la guerra, pero creo que tú todavía no me has dado una tregua. Tal vez haya un modo de que permitas que esté a tu lado y que vuelva a formar parte de tu vida, pero yo no puedo dártelo, no estoy preparada, y no se si lo estaré antes de que sea tarde. En algunos momentos, en los últimos tiempos, creía que sí te lo estaba dando o que lo podía hacer... pero el tiempo ha pasado y la realidad ha aplastado mis ilusiones.
Te quiero y te odio. Y tú también a mí. El fin parece estar próximo, ojalá que consiga despedirme desde el único lado en el que me gustaría estar.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
lunes, 8 de diciembre de 2008
¿A quién pretendo engañar?

Ya no te veo igual, me pregunto cuánto tiempo tardará en cambiar esto, si es que alguna vez lo hace. Me gustaría gritar y decirlo todo, pero no puedo. No sólo no serviría sino que haría daño a otras personas.
Lo peor es que ni siquiera sé lo que siento; pero sea lo que sea, no quiero dejar de sentirlo, por mucho daño que me haga.
Todo esto lo negaré, está claro.
Tal vez, algún día, te lo diga.
viernes, 5 de diciembre de 2008
El poder del canto

Un torrente de lluvia surge con el ímpetu del rayo
desde las grietas de los peñascos
escombros de la montaña siguen su torrente
y robles caen a su paso;
asombrado, con un placentero espanto,
lo oye el caminante y escucha,
oye cómo ruge la corriente en el barranco,
pero no sabe de dónde surge;
así fluyen las olas del canto
desde fuentes incógnitas.
Unido con los seres fecundos
que silenciosamente tejen los hijos de la vida,
¿quién puede deshacer el encanto de del poeta?,
¿quién puede contradecir sus notas?
Como si poseyera el cetro de mensajero divino,
domina el conmovido coracón,
lo sumergen en el reino de los muertos,
lo eleva asombrado hacia el cielo,
y lo mece entre la seriedad y el juego,
dirigiendo la fluctuación de los sentimientos.
FRIEDRICH SCHILLER. Poesía filosófica.
jueves, 4 de diciembre de 2008
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