La jrefiyye o jurrafiyye es el cuento maravilloso palestino de tradición oral. Se trata de un breve relato en dialecto palestino contado, principalmente, por mujeres ancianas, lleno de elementos y personajes maravillosos, y con un final siempre feliz.
Hay muchos cuentos más interesantes y característicos, que iré poniendo... pero para abrir boca prefiero este porque nos recordará a nuestra propia infancia. Hay cuentos universales.
Las tres cabritillas
- Era, ¡y cuántas veces fue en la antigüedad del tiempo! ¿a dormir o a contar?
- ¡A contar, a contar!
- Os voy a contar un cuento que se llama "Las tres cabritillas".
Había una cabra que tenía tres cabritillas. Una se llamaba Alia, otra Rabab y otra Yamile. La madre iba todos los días a traerles la comida y tenía mucho miedo del lobo. Y un día les dijo:
- Cuando vuelva voy a llamar a la puerta y os voy a cantar una canción para que sepáis que soy yo.
- ¿Qué canción?
Y les dijo:
- ¡Oh Alina, oh Rabab,
ah, Yamile, abridme ya!
Traigo leche en mis pechos,
y hierba sobre mis cuernos.
¡Abridme, hijas mías, la puerta ya!
Claro las cabritillas se aprendieron la canción y siempre que volvía su madre y les cantaba, le abrían la puerta y entreba. Una vez, cuando la madre le cantaba a sus hijas la canción, el lobo la oyó. Y al día siguiente, llegó y se esperó hasta que la madre salió a traerles la comida. Entonces se acercó y empezó a cantar:
- ¡Oh Alina, oh Rabab,
ah, Yamile, abridme ya!
Traigo leche en mis pechos,
y hierba sobre mis cuernos.
¡Abridme, hijas mías, la puerta ya!
Pero cuadno le oyeron aquella voz tan bronca, le dijeron:
- Tu voz es muy ronca, tú no eres nuestra madre, eres el lobo mentiroso. ¡Vete que no te vamos a abrir!
- ¿Qué podía hacer?- Claro se fue a preguntarle a un amigo y él le aconsejó que comiera crema de sésamo o azucarillos para que su voz fuera más dulce y suave.
Y fue, se lo comió y volvió a la casa de las tres cabritillas, tocó la puerta y les cantó:
- ¡Oh Alina, oh Rabab,
ah, Yamile, abridme ya!
Traigo leche en mis pechos,
y hierba sobre mis cuernos.
¡Abridme, hijas mías, la puerta ya!
Claro al escuchar oyeron que la voz era tan dulce como la de su madre, pero para estar más seguras le dijeron:
- Enseña la pata por debajo de la puerta, si es blanca es que eres nuestra madre, pero si es negra es que eres el lobo mentiroso.
Cuando el lobo enseñó la pata por debajo de la puerta, vieron que era negra y le dijeron:
- ¡Vete, eres el lobo mentiroso y no te vamos a abrir!
Entonces se fue, se embadurnó las patas con crema de sésamo y volvió a cantarles:
- ¡Oh Alina, oh Rabab,
ah, Yamile, abridme ya!
Traigo leche en mis pechos,
y hierba sobre mis cuernos.
¡Abridme, hijas mías, la puerta ya!
Y le dijeron:
- Enseña la pata por debajo de la puerta.
Y les enseñó la pata por debajo de la puerta y cuando vieron que era blanca, le abrieron la puerta creyendo que era su madre. Entonces el lobo las cogió y se las llevó a su casa para comérselas en la cena.
Cuando la madre cabra llegó, se encontró que la puerta de la casa estaba abierta, entró, las llamó, y las buscó por todas partes, pero no encontró a sus hijas. Entonces se dio cuenta de que el lobo era el que se las había comido o se las había llevado. Y se fue a la casa del lobo, se subió a la taerraza y empezó a bailar debke*. Y el lobo dijo:
- ¿Quién baila debke en nuestra terraza?,
que se mueven los ladrillos de la casa.
Si se cae una piedra, la cabeza me va a romper,
y me van a hacer pasar la noche sin comer.
Y le dijo:
- Soy la cabra cabrita,
la de los cuernos de hierro.
El que a mis hijas ha robado,
que salga a pelear al campo.
Y le dijo:
- No he sido yo, no he sido yo, ha sido mi hermano.
Así que la cabra se fue a la casa del lobo, se subió a su terraza y se puso a bailar debke en la terraza. Y dijo:
- ¿Quién baila debke en nuestra terraza?,
que se mueven los ladrillos de la casa.
Si se cae una piedra, la cabeza me va a romper,
y me van a hacer pasar la noche sin comer.
Y le dijo:
- Soy la cabra cabrita,
la de los cuernos de hierro.
El que a mis hijas ha robado,
que salga a pelear al campo.
Y como el lobo era muy fuerte, salió al campo a luchar con la cabra. Pero, la cabra corneó la tripa del lobo con sus cuernos de hierro y lo mató. Y fue, se llevó a sus hijas a la casa, les cantó y les dio de comer lo que había traído para ellas. Luego les volvió a repetir que no le abrieran la puerta a nadie a no ser que estuvieran totalmente seguras de que era su madre la que venía.
¡Mora, mora se acabó mi cuentecito que no es feo y sí es bonito!
* Danza tradicional de la zona jordano-sirio-palestina que consiste en zapatear el suelo mientras los bailarines giran agarrados de las manos.
Hay muchos cuentos más interesantes y característicos, que iré poniendo... pero para abrir boca prefiero este porque nos recordará a nuestra propia infancia. Hay cuentos universales.
Las tres cabritillas
- Era, ¡y cuántas veces fue en la antigüedad del tiempo! ¿a dormir o a contar?
- ¡A contar, a contar!
- Os voy a contar un cuento que se llama "Las tres cabritillas".
Había una cabra que tenía tres cabritillas. Una se llamaba Alia, otra Rabab y otra Yamile. La madre iba todos los días a traerles la comida y tenía mucho miedo del lobo. Y un día les dijo:
- Cuando vuelva voy a llamar a la puerta y os voy a cantar una canción para que sepáis que soy yo.
- ¿Qué canción?
Y les dijo:
- ¡Oh Alina, oh Rabab,
ah, Yamile, abridme ya!
Traigo leche en mis pechos,
y hierba sobre mis cuernos.
¡Abridme, hijas mías, la puerta ya!
Claro las cabritillas se aprendieron la canción y siempre que volvía su madre y les cantaba, le abrían la puerta y entreba. Una vez, cuando la madre le cantaba a sus hijas la canción, el lobo la oyó. Y al día siguiente, llegó y se esperó hasta que la madre salió a traerles la comida. Entonces se acercó y empezó a cantar:
- ¡Oh Alina, oh Rabab,
ah, Yamile, abridme ya!
Traigo leche en mis pechos,
y hierba sobre mis cuernos.
¡Abridme, hijas mías, la puerta ya!
Pero cuadno le oyeron aquella voz tan bronca, le dijeron:
- Tu voz es muy ronca, tú no eres nuestra madre, eres el lobo mentiroso. ¡Vete que no te vamos a abrir!
- ¿Qué podía hacer?- Claro se fue a preguntarle a un amigo y él le aconsejó que comiera crema de sésamo o azucarillos para que su voz fuera más dulce y suave.
Y fue, se lo comió y volvió a la casa de las tres cabritillas, tocó la puerta y les cantó:
- ¡Oh Alina, oh Rabab,
ah, Yamile, abridme ya!
Traigo leche en mis pechos,
y hierba sobre mis cuernos.
¡Abridme, hijas mías, la puerta ya!
Claro al escuchar oyeron que la voz era tan dulce como la de su madre, pero para estar más seguras le dijeron:
- Enseña la pata por debajo de la puerta, si es blanca es que eres nuestra madre, pero si es negra es que eres el lobo mentiroso.
Cuando el lobo enseñó la pata por debajo de la puerta, vieron que era negra y le dijeron:
- ¡Vete, eres el lobo mentiroso y no te vamos a abrir!
Entonces se fue, se embadurnó las patas con crema de sésamo y volvió a cantarles:
- ¡Oh Alina, oh Rabab,
ah, Yamile, abridme ya!
Traigo leche en mis pechos,
y hierba sobre mis cuernos.
¡Abridme, hijas mías, la puerta ya!
Y le dijeron:
- Enseña la pata por debajo de la puerta.
Y les enseñó la pata por debajo de la puerta y cuando vieron que era blanca, le abrieron la puerta creyendo que era su madre. Entonces el lobo las cogió y se las llevó a su casa para comérselas en la cena.
Cuando la madre cabra llegó, se encontró que la puerta de la casa estaba abierta, entró, las llamó, y las buscó por todas partes, pero no encontró a sus hijas. Entonces se dio cuenta de que el lobo era el que se las había comido o se las había llevado. Y se fue a la casa del lobo, se subió a la taerraza y empezó a bailar debke*. Y el lobo dijo:
- ¿Quién baila debke en nuestra terraza?,
que se mueven los ladrillos de la casa.
Si se cae una piedra, la cabeza me va a romper,
y me van a hacer pasar la noche sin comer.
Y le dijo:
- Soy la cabra cabrita,
la de los cuernos de hierro.
El que a mis hijas ha robado,
que salga a pelear al campo.
Y le dijo:
- No he sido yo, no he sido yo, ha sido mi hermano.
Así que la cabra se fue a la casa del lobo, se subió a su terraza y se puso a bailar debke en la terraza. Y dijo:
- ¿Quién baila debke en nuestra terraza?,
que se mueven los ladrillos de la casa.
Si se cae una piedra, la cabeza me va a romper,
y me van a hacer pasar la noche sin comer.
Y le dijo:
- Soy la cabra cabrita,
la de los cuernos de hierro.
El que a mis hijas ha robado,
que salga a pelear al campo.
Y como el lobo era muy fuerte, salió al campo a luchar con la cabra. Pero, la cabra corneó la tripa del lobo con sus cuernos de hierro y lo mató. Y fue, se llevó a sus hijas a la casa, les cantó y les dio de comer lo que había traído para ellas. Luego les volvió a repetir que no le abrieran la puerta a nadie a no ser que estuvieran totalmente seguras de que era su madre la que venía.
¡Mora, mora se acabó mi cuentecito que no es feo y sí es bonito!
* Danza tradicional de la zona jordano-sirio-palestina que consiste en zapatear el suelo mientras los bailarines giran agarrados de las manos.
1 comentario:
Me gustan los post que pones pedorra ;). Mañana tengo el examen, a ver si apruebo!!!. Si apruebo lo celebraré digo yo y te invito a algo que anda que no me has aguantado con los exámenes jajajaj.
Besos!
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